Fijar objetivos para poder mejorar nuestra salud es algo que hacemos habitualmente, sobre todo cuando comenzamos una etapa significativa, un año nuevo, comienzo de semana o algún logro personal que dé pie a mejorar. Sin embargo, muchas veces esos objetivos no son claros y llegamos a olvidarlos y simplemente no los cumplimos y olvidamos la prioridad que les dimos en algún momento.

Es por este motivo que es conveniente que, cuando nos fijemos un objetivo tengamos un plan concreto para poder realizarlo. El acrónimo M.A.R.T.E. nos da las claves que necesitamos para que esos objetivos tan importantes se vuelvan una realidad.

Los objetivos deben ser:

Medibles:

Ser capaz de medir lo que hacemos ayudará a ver nuestro éxito de manera más tangible. Actualmente hay multiples formas de medir lo que hacemos, por ejemplo: calendarios, aplicaciones, notas, entre otros.

Por ejemplo: Si te has propuesto comenzar algún deporte, como correr o andar en bicicleta, comienza con una cantidad de tiempo moderada que puedas manejar y medir, poco a poco su cuerpo le pedirá aumentar ese tiempo de ejercicio y si mide día a día, podrá ver como su meta se va cumpliendo, y de la misma manera, como su salud mejora.

Alcanzables:

Seleccione objetivos que estén dentro de su alcance, considerando que, con el paso del tiempo, puede ser más ambicioso y fijarse metas cada vez más grandes.

Por ejemplo: Si pretende cambiar su alimentación al 100% de un día hacia otro, pronto se dará por vencido y esto causará frustración. Si hace cambios saludables de manera paulatina, es probable que pueda modificar su alimentación, hasta que sea poco a poco más saludable y así beneficiar su cuerpo.

Realistas:

Los objetivos deben estar sujetos a su cotidianidad, para que cuando comience a realizarlos, no se vean entorpecidos por las actividades diarias que no puede cambiar. Tome en cuenta su tiempo en el trabajo o en familia, problemas de salud u otras metas que se haya fijado.

Por ejemplo: Si se propone pensar positivo, aplíquelo en todos los ámbitos de su vida, de este modo podrá acostumbrarse a este hábito.

Tiempos:

Si fija fechas específicas para fijar sus objetivos, podrá saber si los está cumpliendo o no, y si necesita más tiempo para realizarlos, además se sentirá programado y será más latente para no dejarlo pasar por alto.

Por ejemplo: Si su objetivo es comenzar un nuevo ejercicio, fije plazos, horarios y fechas en los que lo hará, de este modo puede seguir una rutina que inclusive puede ir aumentando con el paso del tiempo.

Específicos:

Busque objetivos que generen motivación y lo orienten a cumplirlos en el plazo fijado. Defina los detalles de su objetivo para que tenga parámetros que seguir y pueda medirlo y realizarlo.

Por ejemplo: Si su objetivo es “ser más activo” debe responder: Cómo, por medio de qué actividad, en que momento del día, cuándo lo realizará, en qué lugar. Así podrá seguir parámetros más específicos y poder cumplir su objetivo.

 

 

 

 

 

 

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Denisse Barboza
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