El interés por las investigaciones en torno a la gratitud como terapia, aumentan a medida que también lo hace el número de personas con depresión en los países occidentales.

“Los estudios demuestran que quienes practican el agradecimiento son más optimistas, más felices, sus relaciones sociales son más fuertes y presentan menos síntomas de enfermedad. Los índices de estrés bajan 23% aproximadamente al dar las gracias, disminuye la presión arterial y dormimos mejor” coach María Fernández.

El ritual de gratitud  ”debe practicarse también en momentos en los que la cosa va mal, para cambiar nuestra energía y aumentar nuestro ánimo, predisposición y confianza”.

¿En qué consiste ese ritual de gratitud?

“Se trata únicamente de cambiar los hábitos”, explica la coach de desarrollo personal, que recomienda prácticas tan sencillas como mandar un mensaje, enviar una carta o invertir diez minutos al día en pensar por qué nos sentimos agradecidos con la vida o hacia algunas personas.

También recuerda que otro de los efectos poderosos de la gratitud y es el hecho de que no es posible sentirse agradecido y desgraciado al mismo tiempo, porque con cada emoción se generan en nuestro organismo químicas distintas.

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